viernes, octubre 08, 2010

Día 321

Venía la moto entre tinieblas subiendo por la Veinticuatro. Su farola encendida estuvo entonces muy justificada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

y el sol!!! los contrastes en Bogotá: después de un aguacero que casi borra la ciudad, llega el sol a marcar contrastes: luz intensa, oscuridad impenetrable... toca poner luces a las motos.

mi nombre es alma dijo...

Y ese pequeño punto de luz refleja la vida entre las tinieblas.

Javier dijo...

Las calles artesanales, hechas a mano, me resultan especialmente entrañables. Como esta que nos muestra hoy, E. C. Pedro. No hay más que reparar en las caprichosas formas de las líneas dibujadas en la mediana. Lo de menos, en este caso, es para mí si la motocicleta viene o va, o si se trata de un faro encendido o de un orificio que permite el paso de la luz del sol a su través. Isométricas imposibles.