domingo, octubre 30, 2011

Día 658

Aunque la ciudad alberga una enorme cantidad de monumentos y esculturas, la mayoría son desconocidos por sus habitantes. La explicación se debe en parte a una falta de atención pública. Pero la verdadera razón radica en la falta de interés del público. Una buena manera de darles literalmente valor sería cobrar por ellas. Qué sé yo: instalar un dispositivo que las haga visibles solo cuando el interesado desliza una moneda de 500.

6 comentarios:

Pherro dijo...

Es que hay algunas tan abstractas o simbólicas, que no atraen la mirada ni el interés del ciudadano común.
En lo particular me gustan las figuras humanas y de animales o combinadas ambas.
Saludos Pedro.

FJavier dijo...

En el caso del de la imagen bastaría, digo yo, con disparar con salvas. Suponiendo que esté apuntando al horizonte.
:)

E. C. Pedro dijo...

Estimados, rescato dos cosas. La primera, que las esculturas también tienen que hacer su trabajo, es decir convocar, crear lugares, servir como referentes. La segunda, que en cuanto ciudadanos que tienen que gozarse lo urbano "con lo que hay", es bueno (por satisfacción personal) abrirle las puertas a la imaginación y apropiarse de un momtoncito de arena como cuando uno tenía tres años: "¡A tomárselo!"

Un abrazo.

la MaLquEridA dijo...

¿Esa escultura qué quiere decir? Yo veo cañones.

E. C. Pedro dijo...

Por mayoría la escultura de la imagen pasa a llamarse 'Los cañones'.

Comuníquese y cúmplase.

elpresley dijo...

Pues a mi me gusta. Yo veo en ellas algo de animales prehistóricos o quelonios gigantescos caminando pesadamente.

La verdad es que las esculturas ciudadanas alegran las ciudades y dan también una nota cultural a las mismas. A veces nos cuesta entender el arte, sobre todo el contemporáneo o abstracto pero, si lo vamos dejando cerca de nuestros descendientes estos acabarán valorándolo o reconociéndolo.

Un saludo.