domingo, enero 02, 2011

Día 394


El planetario de Bogotá recuerda desde arriba a una oreja. Vendría a ser la manera distrital de escuchar los movimientos astrales. También parece un caracol. Y un huevo frito. A la izquierda las palmas de cera.

2 comentarios:

FJavier dijo...

Diríase, amigo Pedro, que ese coqueto planetario está destinado a observar a las palmeras de cera, o a escucharlas. Su altura y elegancia los sitúa a mitad de camino entre la tierra y el firmamento y su belleza los hace merecedores de tal arquitectura.

mi nombre es alma dijo...

Me quedo con lo de caracol.