martes, noviembre 10, 2009

Día 16

Tienen las tiendas en Bogotá un curioso "horror vacui" que les da un pintoresco aspecto abigarrado. Alguien me dijo que la costumbre de albergar en estanterías del suelo al techo artículos de toda clase era española, cultura que a su vez la había tomado de la árabe. Puede ser como puede no ser. De lo que no cabe duda es de que la nevera de la izquierda permitirá a los arqueólogos del futuro establecer que en la Bogotá del siglo XX el color de las bebidas gaseosas era crucial, por lo que existía una para cada tonalidad. Podrán asimismo establecer cuánto costaba un litro de leche pasteurizada (!), constatar el lugar privilegiado del aguardiente, así como el éxito de las imagenes comerciales basadas en personajes animales (hay gallos, elefantes y tigres; el atún no cuenta). Pero nunca logarán entender el significado de un raído letrero que dice "Sí hay minutos"... ¡Claro que los hay! Tiene que haberlos, pues sin ellos no hay tiempo, y sin tiempo no hay nada. ¿Por qué entonces enunciar semejante obviedad? Insoportable el camino de la ignorancia les será.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es bueno decir que la tienda esté ubicada en los bajos de las tores jiménez de quesada, las que recibieron el nombre de torres de pekín en los años 70 del pasado siglo. La razón: los numerosos militantes de movimientos maoístas que las ocuparon. Para que no se olvide del todo un pasado menos cómodo y apequeñoburguesado.

E. C. Pedro dijo...

Estimado Anónimo, creo que nunca lograré dar con tu identidad... No todavía ;)