miércoles, abril 28, 2010

Día 164

El de la Independencia es el primer parque propiamente dicho de la capital. Aunque existían plazas y jardines, sólo con su apertura en 1910 (es decir cinco lustros antes que el Nacional) Bogotá comenzó a contar con una verdadera zona verde. Quien haya visto las fotografías de la sabana antes de la expansión de la ciudad, habrá notado que había entonces poquísimos árboles. Por la tala excesiva, un lugar en sus orígenes selvático se había convertido en una tundra. De ahí la importancia, digamos mística, del Parque de la Independencia. En la imagen se aprecia la parte alta, que no fue afectada por la furia demoledora del alcalde Mazuera, quien sacrificó toda su franja meridional para construir una avenida que terminaba en un potrero en el piedemonte del páramo. Entre las plantas de la imagen se destacan el eucalipto centenario y las tres palmas de cera en plena adolescencia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

la foto es buena, bella. Pero el texto es mejor. Aclara, denuncia y recrea la importancia de esta vegetación en la capital.

Javier dijo...

Ningún comentario podría ser tan certero como el de Anónimo, yo lo suscribo.
Veo que los alcaldes, por alguna razón que desconozco, aparentemente igual que Fernando Mazuera Villegas, tienen tendencia a estresar tanto a a las ciudades que administran como a sus ciudadanos.
Saludos.

E. C. Pedro dijo...

Estimados amigos, el parquecidio que cometió el señor Mazuera hace cerca de medio siglo no tiene nombre. En Bogotá, sin embargo, hemos tenido una suerte loca con los burgomaestres. El lío está en que la construcción de la Veintiséis se sigue considerando un acierto, siendo a mi juicio el mazazo final de la decadencia del Centro, en particular de los barrios Las Nieves y La Macarena. Un abrazo y gracias por tan ambales comentarios.

Diego Narciso dijo...

Lo quen más impresiona es ver la diferencia en velocidad con que se desarrolla un proyecto de construcción de una avenida, centro comercial o hasta viviendas frente a la creación de parques o arborizaciones en cualquier ciudad, teniendo en cuenta que en la actualidad un gran porcentaje de la población del mundo es realmente consciente de la importancia de las zonas verdes para la subsitencia de muchísimas especies en el planeta. Siempre tendemos a solucionar los problemitas inmediatos pero rara vez analizamos las consecuencias.