domingo, diciembre 04, 2011

Día 691

Esta esquina está al noroccidente de Chapinero, que algunos vieron como una entidad urbana separada de Bogotá. Allí se conservan casonas republicanas, que su aire de pueblo la hora del lobo ayuda a recrear.

5 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

¿Qué quiere decir la hora del lobo?

Pherro dijo...

Ese color amarillo desentona en tan soberbia construcción.
Se metieron dos intrusos en tu toma, cosa rara en este blog.
Saludos Pedro.

FJavier dijo...

¿Qué sería de esta ciudad sin las cuerdas que la sujetan?

E. C. Pedro dijo...

Malquerida, he encontrado una definición que me ha gustado bastante: "La hora del lubricán es ese momento en que el crepúsculo ya termina, las formas se confunden con sus sombras y, literalmente, no es posible distinguir si la silueta que se mueve ante el observador es un lobo o un perro. Es la hora lóbrega en que los lobos empiezan a merodear y los rebaños ya deben estar guardados." (Enlace)

Pherro, a estas alturas creo que sería temerario no aceptar que sí, 'se metieron'. La buena noticia es que la escala humana ayuda a la hora de entender el edificio. (En fin, el efecto antes que la causa...).

Javier, estos cables son una constante. Nada más para hacer que tomarse por el lado amable esta omnipresente enramada.

Saludos.

elpresley dijo...

Me ha gustado mucho esa definición tan literaria de "la hora del lobo" y que nos hayas recordado esa palabra tan olvidada como es "lubricán".

Un saludo.