martes, noviembre 29, 2011

Día 686

Creo que la escultura que no podemos ver ―la del libertador San Martín― es una de mis preferidas porque se trata de una de las pocas estatuas ecuestres de la ciudad, y la única en el territorio de nuestro blog. Las torres del fondo se conocen como el antiguo hotel Hilton por razones bastante predecibles: allí funcionó esa cadena, luego cerró, y desde entonces sus pisos superiores están vacíos. Lo absurdo es que con una torre ya tenían problemas de baja ocupación... ¡y decidieron construir otra! (Mejor ni ver).

5 comentarios:

Caruano dijo...

En la avenida Diagonal de Barcelona el Hilton construyó una torre similar a la que muestras aquí (aunque más bajita). Nunca funcionó como hotel, imagino que por chanchullos inmobiliarios, pero se reconvirtió en hospital privado. Yo estuve una vez allí, en una de aquellas "suites" visitando a un amigo enfermo. Al ver las amplias instalaciones no pude dejar de pensar que de nada le sirve el lujo a un enfermo: para él, el gran lujo es la salud.
¿Intervino Christo en la estatua? (es broma)

Me gustan mucho tus redondeadas esquinas.

Abrazo, Pedro.

Pherro dijo...

Me imagino que salvaron lo que pudieron de su dinero y se largaron, dejando a la Ciudad con otro problema.
Pero afortunadamente nada de esas cosas se pueden saber a través de una imágen, en la cual llama mucho la atención el diseño de la construcción en cuestión.
Saludos Pedro.

elpresley dijo...

¿Porqué han encamisado al Sr San Martin con caballo incluido? ¿Es un nuevo tratamiento?

Saludos.

E. C. Pedro dijo...

La historia del Hilton sería muy chistosa si no fuera cierta. El heho es que la cadena se quería instalar en Colombia, lo cual no está bien auqnue tampoco mal. El Fondo de Pensiones de la Policía tenía un dinero por invertir, que dedicó a la construcción de la primera torre, que aparenetmente no tenía función. Mientras, los problemas para la cadena aumentaban, que esto que lo otro... La cosa se resolvió cuando los directivos de la corporación "entendieron" que no podían desaprovechar la coincidencia que se les presentaba, y accediero a instalarese en el lugar. Animados por su visión, los polis decidieron proceder con una segunda construcción, digamos que para que su sueño se multiplicara. El lio es que el Hilton salió del país, regresó, construyó un nuevo edificio... y las torres siguen en un 90% desocupadas. A un cierto punto se buscó vendérselas al Sguro Social, para que desarrollase allí una clínica, lo cual no prosperó porque se requerían intervenciones estructurales de tal magnitud para la obra blanca (que las camillas por ejemplo cupieran en sus ascensores), que resultaba mejor negocio comenzar desde cero. La mayoría de los esfuerzos por ocuparlas se han encontrado con dificultades técnicas similares. La moraleja de todo esto es bastante obvia: No construyas edificios si no sabes qué fin les vas a dar.

Saludos.

FJavier dijo...

Creo que para quien construye y para quien autoriza la construcción el objetivo se cumple con la construcción misma, sin importar su uso posterior. De este tipo de operación nosotros sabemos mucho, por desgracia, y creo que San Martin también, a tenor de su postura.