domingo, octubre 03, 2010

Día 315

¿Habrá sido el autor quien decidió el cambio? De lo contrario sería un muy lamentable hecho en la historia del grafiti. Pero puede ser también que Luisa y él, reincidente grafitero, se hayan distanciado y que sus sentimientos hayan pasado a un segundísimo plano, por lo que la corrección no sería más que un gesto de coherencia respecto al curso de los acontecimientos. Se trataría pues de un mensaje cronológico, o sea con capacidad para registrar variaciones temporales. La coincidencia en el color negro del mensaje y de los tachones favorece la segunda hipótesis, por la que me decanto.

3 comentarios:

Javier dijo...

Su razonamiento, E. C. Pedro, es impecable en la forma y en el fondo y, al igual que sucede con algunas brillantes crónicas, eleva la categoría de aquello que comenta. Suponer las posibles historias que lo justifican me parece un ejercicio divertido, más aún descifrar las emociones que mueven a compartir en la pared una acelerada manifestación sentimental y su posterior rectificación. Al margen del deterioro de la pared y de su estética lamentable, su valor como espacio vivo para la comunicación me parece magnífico. Sugiero tintas lavables.
Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

qué dirá Luisa... ser borrada del panorama era/es una práctica frecuente. Claro que mejor ser borrada de la pared y no de un paredón. perdón.

Anónimo dijo...

Et si l'auteur no.2 ignorait tout de l'auteur no.1, nous aurions alors une sorte de cadavre exquis où chacun connaîtrait le texte mais pas la personne, au lieu du jeu où l'on ne voit que le dernier mot de la phrase précédente d'une personne qu'on connaît. Appellerait-on cela un cadavre vulgaire?