martes, septiembre 21, 2010

Día 305

Me explicaba la otra vez un amigo la diferencia entre una foto y un retrato, insistiendo en que en el segundo caso el sujeto de la imagen se expresa. Creo que en esta ocasión nos encontramos en el segundo caso. De hecho, fue el retratado quien, al verme en 'plan fotógrafo', me pidió explícitamente que recogiera su imagen. No me cabe duda de que estos encuentros son lo más valioso que tiene la fotografía callejera.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ufff. La vida de la calle. Antes vimos las calles, pero este personaje muestra cómo es el ambiete callejero. Genial.

Javier dijo...

Algunas ciudades –Venecia, NY, Estambul, Florencia,…- tienen la cualidad de evidenciar el hecho de que las calles pueden comportarse como auténticas salas de arte o como espléndidos escaparates humanos. Unas veces ello se pone de manifiesto gracias a la aguda mirada del espectador pero otras, como en esta fotografía, es la indiscutible belleza de alguno de sus hallazgos. Magnífico.

mi nombre es alma dijo...

Un retrato si. Una vida también.