domingo, septiembre 19, 2010

Día 303

Durante los trancones (o embotellamientos) las diversiones son pocas, pero no inexistentes. Con base en la experiencia reflejada en la imagen se advierte que es posible adelantarse a su propio reflejo.

3 comentarios:

Javier dijo...

Un embotellamiento adquiere categoría cuando ni los motociclistas pueden ya avanzar. Sólo la atenta mirada del fotógrafo que se evidencia en la fotografía puede desdecir tal afirmación.

Saludos, E. C. Pedro.

El peletero dijo...

Como los vampiros que no se reflejan en un espejo, o al menos eso era antes, ahora ya no sé.

Saludos.

mi nombre es alma dijo...

Hay gente que solo vive adelantada a su propio reflejo.