viernes, septiembre 17, 2010

Día 301

Entre otras cosas, la noche trae silencio. La relatividad, creo yo, se sostiene entonces mejor.

5 comentarios:

Javier dijo...

Flecha, esquina, farola y fotógrafo están en sintonía, yo diría que incluso el intimista sepia lo está. Las luces a lo lejos, dejando constancia de la vulnerabilidad de este silencio, y la progresiva caída de la acera son, creo yo, los elementos que nos recuerdan esa relatividad a la que aludes. Magnífico, como siempre.

Saludos.

Miguel Baquero dijo...

Paso, como de costumbre, a ver tus contraluces, tus Transmilenios (ya me ha quedado todo claro), y esta fachada que, vive Dios, se diría británica, londinense si me apuras

Anónimo dijo...

qué triste... gente distinta a la que habita la casita azul orgullosa de su presencia. Esto tán opaco, qué triste.

BEATRIZ dijo...

La noche cogrega silencios, para sostener la relatividad palpable. Es una imagen acogedora a pesar de la soledad aparente.

Saludos desde tierras lejanas Pedro.

E. C. Pedro dijo...

Estimados, mi deuda con sus comentarios y con el belga Delvaux, especialista en ciudades sonámbulas.