jueves, septiembre 16, 2010

Día 300


Como la de Frida en Coyoacán, esta casa azul electrifica su territorio. ¿Y si la luz no le diese de frente y de canto, subrayando sus pequeñas y notables diferencias? No sé, pero me aventuro a contestar que si no le diese, no sería ni azul.

2 comentarios:

Javier dijo...

Azul cielo sobre verde con amapola.
Sería un camuflaje perfecto de estar ubicada en su horizonte. Y es posible que así fuera, imagino, antes de que el edificio del fondo invadiera su espacio visual. Pero ahora, añorando tanto un lugar propio, tan imposible resulta el mimetismo como evidente se muestra su temperamento.
Me temo que de manera similar a lo que les sucede a tantos emigrantes.

Saludos.

Anónimo dijo...

qué bella casita. Azul. Sus habitantes tienen que ser gente encantada con su morada, que es azul.