miércoles, agosto 11, 2010

Día 267

La fábula de la hormiga y la cigarra se aplica hoy a la experiencia urbana fotográfica. Como reina un clima excecrable, hemos tenido que recurrir a las imágenes almacenadas durante la estación seca.

3 comentarios:

Javier dijo...

Aunque siempre es de agradecer que alguien comparta sus tesoros escondidos, no estoy seguro de preferir una imagen ajena al presente y sus sombras. Parece perder esa dimensión de crónica que me resulta tan atractiva en tu fotografía diaria.

Un cordial saludo.

E. C. Pedro dijo...

¡Javier, qué gusto tener tus comentarios de vuelta! Si mañana también llueve, me comprometo a mostrar oscurísimos nubarrones y torrentes bajando de los montes. Promis, juré, craché !!!!

Anónimo dijo...

pero, es Bogotá? algo pasa con Honda que debió influenciar a la capital en algún momento de esplendor. Qué mágica luz.