sábado, julio 17, 2010

Día 243

Las sombras largas duran en Bogotá pocos minutos, pero no suelen pasar desapercibidas.

5 comentarios:

Javier dijo...

Una fotografía especialmente atractiva, E. C. Pedro. Porque las previsibles líneas de fuga se rinden a las evidentes de la sombra, como si quedasen atrapadas en ese enrejado de contraluz.

Atinada mirada al Bogotá fugaz.
Saludos.

El peletero dijo...

Esto es el trópico, la poca sombra que encontramos la hemos de buscar debajo de la suela de nuestros zapatos, o de nuestro sombrero.

Saludos.

E. C. Pedro dijo...

Son ventajas y desventajas del clima de sierra. Soles francos pero cambiantes, lo mismo que lluvias intensas en días grises. Saludos.

mi nombre es alma dijo...

Que fuertes parecen esas sombras que pronto desapareceran....

Anónimo dijo...

Algo de cárcel tiene. O de código de barras. Hermoso contraste.