jueves, mayo 13, 2010

Día 179


Este afortunado parquecito se encuentra en la zona occidental de Teusaquillo. Tiene a mi juicio la enorme virtud de existir, y sobre todo de tener semejante actitud desde hace décadas, lo que explica el tamaño de sus pinos. En Bogotá durante varios siglos nos limitamos de hecho a sembrar tres especies -pinos, eucaliptos y acacias- todas provenientes de las zonas templadas. Después de cierto trasegar se comenzaron a sembrar más que todo especies nativas. Lo cual está muy bien, con tal de que no tome curso la furia taladora de especies "exógenas".

1 comentario:

Javier dijo...

Es posible que se pudiera establecer una correlación entre la historia del sentido común de los pueblos y la longitud de sus árboles. Suponiendo que aquella estuviera adecuadamente representada en sus gobernantes.
O sea, que no.