martes, abril 27, 2010

Día 163


Esta casa, ubicada en la carrera Séptima con calle Veinticuatro, debe tener una historia llamativa. Se encuentra de hecho alejada de las zonas coloniales, en particular de La Candelaria, que su aspecto evoca. Mi explicación es que hasta la construcción de la Avenida Veintiséis esta zona de la ciudad era prestante y prometedora, de modo que muchos bogotanos acaudalados la consideraron como un sitio semicampestre ideal para vivir. Tras la excavación del citado viaducto a manos del alcalde Mazuera y sus secuaces, y con la consiguiente amputación y desaparición de los parques de la Independencia y Centenario, el área se convirtió en un sitio "teso", que en la actualidad sigue siendo una importante zona roja de prostitución masculina y de venta de drogas. La Biblioteca Nacional, algunos metros más arriba, se eleva solitaria y desconcertada, exigiendo a gritos más cuidado a la hora de emprender megaproyectos.

2 comentarios:

Javier dijo...

Curiosamente, esta casa decorada con bambalina de tejas presenta características de escenario teatral. Véase el marcado desnivel de las ventanas a ambas calles. Puede que por ese motivo sea el espacio elegido por los actores para representar tales papeles a la sombra de la biblioteca.

E. C. Pedro dijo...

En el pasado, esas ventanas "voladas" parecían ser excelentes puntos para romperse la crisma en las oscuras noches bogotanas. De hecho, la iluminación pública llegó tardísimo... ¡casi cincuenta años después de Buenos Aires!