lunes, marzo 15, 2010

Día 129

Hay fotos cuya toma está determinada por misteriosos sistemas. Si no fuese por sus resultados inapelables, no cabría duda de la falsedad. En la imagen por ejemplo, el personaje rojinegro del dibujo saca de la espalda del hombre un pescado. ¿Mala suerte? Es probable, pero no sorprendente, tratándose de un vendedor de billetes de lotería. Una fortuna adversa (como lo es ser despojado) no es más que una de dos posibilidades. Tampoco es extraño que la cola del pescado se encuentre dentro de un círculo nimbar. Confirma por el contrario el elemento religioso que se impone con la cruz que conforman las sombras sobre la vereda. También tiene sentido y materializa los ecos esbozados la palabra 'laúd', escrita en la pared de la derecha. La tumba de la alcantarilla sin tapa paradójicamente es la encargada de cerrar el proceso. Ahora bien, lo misterioso es que haya proceso.

4 comentarios:

mi nombre es alma dijo...

Y sin embargo todo lo que acontece en la fotografía es azar, ¿o no?. La vida.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Mais, la compréhension n'est-il pas un fruit qui pousse sur l'arbre du hasard?

E. C. Pedro dijo...

Zut ! J'ai des amis philosophes...

Anónimo dijo...

volatil, de pronto hay una imagen callejera y al rato ya no está. Pero la foto da cuenta de ese instante!!! para eso es la fotografia hoy: hacer perdurable lo instantaneo haciendo instantáneas....