sábado, enero 23, 2010

Día 82

Situado en la carrera Séptima con calle Cuarenta y nueve, me llamó el otro día la atención este edificio. Fue un hecho notable, pues he pasado miles de veces por ese lugar. ¿Habrá sido por el hasta entonces ignorado degradé de amarillos? Puede también haber sido efecto de tener una cámara en el bolsillo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

C'est une façade au sourire édenté !

E. C. Pedro dijo...

Ou la déco d'une disco des années soixant-dix...

Javier dijo...

Es evidente, viendo el humo de la base, que has coincidido con el momento del lanzamiento del edificio.
Todo un acierto.
Un saludo.

mi nombre es alma dijo...

Da la impesión de que esta guiñando los ojos, como invintándote a algo. Y ese amarillo si, inusual.

Un abrazo