miércoles, enero 20, 2010

Día 79

Como habrá notado el lector, la ciudad que se propone en este blog es para peatones. La razón es muy sencilla. Su humilde servidor ni ha manejado, ni maneja, ni manejará. Lo digo sin orgullo, pues es una lata ser incapaz de sentir la velocidad en el manubrio, los fértiles campos pasar raudos, o un potente motor a mi servicio. O desplazarme con celeridad y autonomía a donde me plazca. Pero así es. Cuando me siento en el asiento del conductor veo la realidad tal y como aparece en la imagen... En esas condiciones ni yo me subiría a un coche conmigo conduciendo.

6 comentarios:

BELMAR dijo...

si... ;)

Javier dijo...

Me digo que ser peatón bien pudiera ser más una forma de estar que una manera de desplazarse. El hombre absorto en sus cosas que sube y baja del vehículo sin recordar cuál fue su recorrido no es comparable al que vive y observa la ciudad sobre unos patines, un bicicleta o un coche.

Experiencias, formas de mirar, de estar, de participar, de captar con la cámara. Sugerente foto, por cierto.

Es un suponer.

Saludos.
Javier.

Anónimo dijo...

además de la anécdota que compara conducir vs. ser conducido... la foto permite reflexionar acerca de qué es lo que vemos y en qué condiciones. Si la cámara se demora en el clic, la realidad queda oculta en esos trazos que nos muestra el día 79. Si el clic es instantáneo, quien obtura señala una realidad contundente: cada uno de los días anteriores.

E. C. Pedro dijo...

No me queda más que hacerle propaganda a "Viaje a pie", de Fernando González.

mi nombre es alma dijo...

Pero es que si uno conduce, o mientras conduce, no puede estar atento a lo que de verdad importa y ha de fijarse en otras historias más segura. Para ver, andar o que te lleven.

Un abrazo

Anónimo dijo...

La ville a une odeur, marcher pour voir, c'est sentir la ville.