lunes, noviembre 30, 2009

Día 34

Puesta de sol de febrero, de Neil Welliver, tiene fecha de 1996. Hoy se encuentra en el Museo Botero.

domingo, noviembre 29, 2009

Día 33

No, no hay complot alguno, por lo menos no por parte de los domingos. Si ayer el clima fue execrable  hoy el cielo se portó la mar de bien. En la fotografía se puede en efecto apreciar bañado en luz a un pintoresco vendedor de globos en la esquina nororiental de la Plaza de Bolívar, en plena carrera Séptima con calle Décima, antigua Primera Calle Real.

sábado, noviembre 28, 2009

Día 32

Van varios fines de semana lluviosos en una estación soleada y me pregunto si no se tratará de un complot meteorológico. De lunes a viernes brilla el sol con rabia, lo cual naturalmente me alegra, pero también impacienta, pues subraya la relatividad de las actividades laborales así como las virtudes de la furia estética del cosmos. Los sábados, que son los días designados por Saturno para tomar fotos, el día se pone difícil y el pobre aficionado tiene trabajar para seguir captando su ciudad. Como soy muy receptivo a los cometarios de tipo "Deja de quejarte", terminaré esta entrada señalando que la fotografía fue tomada en la calle Veinticuatro, entre carreras Tercera y Cuarta, amén de señalar que los edificios encuestión son, de izquierda a derecha, las nunca mejor nombradas Torres Blancas, la Torre del Bozque Izquierdo, una de las Torres del Parque y la Torre Verde.

viernes, noviembre 27, 2009

Día 31

Otro reloj, tal vez el último en ser instalado en la ciudad. Situado en el costado sur de la calle Diecisiete, entre carreras Séptima y Octava, este amable sirviente mecánico tiene la curiosa característica de dar la hora GMT - 5, que es la de Bogotá. En su humilde precisión, ha tenido el mal gusto de dejar en evidencia lo tarde que iba para la oficina.

miércoles, noviembre 25, 2009

Día 30

No sólo los autobuses del sistema Transmilenio han cambiado el panorama bogotano. También la estructura urbana se ha visto modificada, pues ahora hay una malla vial que ha permitido tener conciencia de ciudad. Suba, Usme (y pronto Fontibón y Engativá) ya no son simples nombres en el mapa, sino puntos B a los cuales uno puede acceder desde un punto A siguiendo un proceso sencillo (que por desgracia incluye apretujones, ofensas y robos menores). Sin embargo, también se ha estructurado el aspecto gráfico de la ciudad, para dicha y delicia de los fotógrafos. En la foto en efecto se puede apreciar, sobre la estación que estructura la imagen, la torre Ugi (que construyeron de arriba hacia abajo, según la anécdota de la época), un par de edificios del sector de Ecopetrol, y en el monte, a lo lejos, la parte alta del barrio Pardo Rubio.

martes, noviembre 24, 2009

Día 29

A finales de los oscuros años ochenta, la troncal de la Caracas y demás obras de la Alcaldía Pastrana parecían haber acabado con cualquier posibilidad de recuperación urbana de Bogotá. Los habitantes de la ciudad coincidimos en que la sensación general era de desesperanza. Esa desagradable percepción, sin embargo, se vio amablemente amenazada cuando comenzó la siembra de los jardines de lo que hoy conocemos como el Parque Central Bavaria. Puesto que todos los días debía yo por razones de transporte ir de la Caracas hasta La Macarena, la idea de cambiar la desapacible calle Veintiocho por un bosquecito me parecía conmovedora. El problema es que tan bucólico espacio duró cerrado todos los años de la crisis de los noventa... Francamente, no sé si alegrarme por lo desarrollada que estaba la vegetación cuando al fin lo abrieron, o lamentarme con amargura por los años perdidos.

lunes, noviembre 23, 2009

Día 28

Las palmas y su cera, listas para diciembre y sus chorros lumínicos. ¡Vival La Independencia! ¡Viva La Macarena! ¡Viva yo...!

domingo, noviembre 22, 2009

Día 27

¿Cómo combatir el espíritu kitsch? Esa es la terrible pregunta que me mantuvo en vilo hasta las cuatro de la mañana, ayudado en la lucha por irredentos amigos kunderianos. Al final de la noche, la cuestión evolucionó hacia derroteros inesperados. ¿Cómo combatir el espíritu kitsch de las flores?

sábado, noviembre 21, 2009

Día 26

Como las moscas, los charcos no pasan desapercibidos. Como ellas, tampoco permanecen en el recuerdo. Son efímeros porque el agua que los compone se evapora. Basta, sin embargo, con un aguacero para que aparezcan en el mismo lugar, con la misma silueta, reflejando el mismo paisaje. Como las moscas.

jueves, noviembre 19, 2009

Día 24

Si con las obras de Transmilenio por la carrera Décima y la avenida Veintiséis nos estamos enloqueciendo, ¿cómo será cuando llegue la construcción del metro? Soy favorable a su excavación, aunque poco. De cualquier modo, con muy poca o muchísima corrupción, me temo que el precio a pagar per cápita sea la locura literal.

miércoles, noviembre 18, 2009

Día 23

Bogotá puede a veces también ser tan fea, tan sucia, tan gris... (enlace).

martes, noviembre 17, 2009

Día 22

Seguimos y seguiremos en obra. Las transformaciones de Bogotá son desde hace algunos años el día a día de sus habitantes. La buena noticia es que el proceso avanza con ritmo. Anteayer, por ejemplo, se rompió un tubo del alcantarillado algunos metros más adelante de lugar desde donde fue tomada esta foto, no lejos del hospital San Juan de Dios, cuyo antiguo y hasta cierto punto pintoresco edificio se aprecia detrás de las unidades de habitaciones ocre de la derecha. Aunque las veredas no han sido terminadas ni los árboles plantados, el cambio comienza a sentirse. ¿Será el espíritu cartesiano que habita todo espíritu urbano? Al fondo, justo en el centro de la imagen, se aprecia el edificio de Colpatria, oportunamente iluminado por un caprichoso rayo de sol.

lunes, noviembre 16, 2009

Día 21

No sé por qué razón soy tan sensible a los a los cambios de luminosidad en Bogotá. He notado que también en otras ciudades se ensombrece de golpe la atmósfera, como si se hubiese presentado una baja de voltaje en el sol. Pero sólo acá me he puesto a darle vueltas al fenómeno. Errando por el costado sur Parque Nacional, en cuyo límite se encuentra esta casa esquinera del barrio La Merced (o inglés), esta imagen me hizo preguntarme si no tendrían alguna importancia las abruptas peñas que bordean el Centro por el oriente. Su pendiente es tan marcada que no es descabellado imaginárselas cumpliendo la función de pantallas de cine.

domingo, noviembre 15, 2009

Día 20

Llega la Navidad. Salvo que al llegar al trópico, parece verse mejor de día.

viernes, noviembre 13, 2009

Día 19 (Te manda saludos Kilroy)

No es por desgracia Bogotá una ciudad consagrada al grafiti artístico. Suelen ser las pintadas de tipo gamberro, más interesadas en transmitir mensajes que sólo son variaciones de "Estuve hacá". Ahora, aunque el dibujo de la imagen no es exactamente bello, es a mi juicio valioso en cuanto arte bruto. Veamos. La puertita azul de la izquierda da pistas sobre las proporciones de la empresa, pues tiene la estatura de un adulto alto. La composición del cuello, la quijada y la nuca no debió de presentar inconvenientes, pues es probable que el autor haya contado con la ayuda de un par de amigos dispuestos a todo por amor al arte. Pero a partir de la boca me quito el sombrero, pues es claro que el Dubuffet criollo decidió que su mamarracho tendría carisma y crisma, así en el intento él mismo se rompiese la propia. Me imagino una torre de tres compadres alicorados y suicidas balaceándose para que el artista pudiese cumplir con su propósito... El estilo bifuminado -casi aéreo- de la coronilla me recuerda las proezas de Dalí, quien se enorgullecía de haber pintado cuadros sublimes sin jamás apoyar el pincel, procediendo sólo mediante salpicaduras. El conjunto se encuentra en el costado sur de los antiguos Cinemas, en la carrera Octava con calle Veinticuatro.

jueves, noviembre 12, 2009

Día 18

Tiene los árboles las mañanas soleadas en el Parque de la Indepencia una muy particular manera de jugar con la luz, dejando pasar uno que otro rayo que se refla en manchas caprichosas con las que podría realizar hermosas composiciones un surrealista sin inspiración. La foto tal vez capta ese efecto sobrecogedor. ¿Lo hará con la marea de verdes? Me temo que la intensidad de los brillos impida ver la diversidad de tonos de la vegetación, producto de los urapanes, eucaliptos, palmas yuca y de cera, pinos candelabro y romerones, guayacanes, etc. ¿O sí? La imaginación es tan caprichosa, el recuerdo tan maleable, y las imágenes... Bueno, cuando uno no sabe manipular fotos y no está aportando pruebas para un juicio, las imágenes son de lo poco que resta a la hora de saber, de una vez por todas, si fuimos o no felices cierta mañana de noviembre de camino hacia el trabajo.

miércoles, noviembre 11, 2009

Día 17

Para un observador avisado la riqueza de los reflejos de este par de edificios es como la banquisa antártica, bajo la cual los exploradores descubren más especies de seres microbacterianos que un niño bichos tras levantar una piedra en tierra caliente. La foto fue tomada desde un balcón de la Torre Altavista, el nuevo edificio de Bavaria, situado en el carrera Trece con calle Treinta y dos. Entre ellos se descubre el colegio Camilo Torres, el barrio La Merced, y en la cima del Parque Nacional algunas casitas del Pardo Rubio. En el edificio de la derecha, de Seguros Fénix, se puede apreciar Teusaquillo, y en el de la derecha las manchas deformes de los autobuses de la carrera Trece

martes, noviembre 10, 2009

Día 16

Tienen las tiendas en Bogotá un curioso "horror vacui" que les da un pintoresco aspecto abigarrado.

lunes, noviembre 09, 2009

Día 15

Recorrer los barrios antiguos situados al sur de la Plaza de Bolívar tiene un encanto que he podido sentir sólo en Bogotá. ¿Porque es mi ciudad? Sin duda. Es uno entre otros elementos. Pero estoy convencido de que estos procesos de arqueología urbana son relativamente complejos. La ciudad en cuestión debe ser bella, pero no famosa. Debe tener perlas arquitectónicas, mas no hitos. Debe, en fin, contar con una sólida trazado que en algún momento se fue al traste. ¿México? ¿Buenos Aires? ¿Lima...? Mmm, no me atrevo a juzgar. La iglesia de Las Cruces, cuyo costado sur se aprecia en la imagen, es un ejemplo bogotano de los lugares que siguen esperando ser descubiertos por sus ciudadanos. Mientras tanto, sigue en manos de los aventureros.

domingo, noviembre 08, 2009

Día 14

Salió el sol a última hora. Tras un día pasado por agua, entre dos compactas nubes, se filtró un haz de luz como una explosión estelar. Los centenarios eucaliptos y los maltratados urapanes del Parque de la Independencia resistieron los poderosos rayos. La Torre Colpatria también parece salir incólume  lo que no le va mal a su fuste con acanaladuras.

sábado, noviembre 07, 2009

Día 13

El bolardo se convirtió en un inevitable elemento del mobiliario urbano de la ciudad desde que el ex alcalde Peñalosa se lanzó a la heróica conquista del espacio público. Por una vez hacer oídos sordos a los pedidos de la comunidad fue una excelente decisión, pues mis conciudadanos pedían a gritos más y más vías automotoras. Pese a no contar contar con verdaderas facilidades para el peatón, la ciudad (y sobre todo la zona definida en este blog) ya se puede caminar, y todo parece indicar que el procesó continuará y se consolidará. Con un poco de suerte tras el muro blanco de la foto se elevará la nueva sección del Museo Nacional, siempre y cuando claro sea posible solucionar el lío con el Colegio Mayor de Cundinamrca...

viernes, noviembre 06, 2009

Día 12

Ha llovido tanto hoy en Bogotá... Los conocedores dicen que se trata del "coletazo de San Francisco", que anuncia la temporada invernal de finales de año. Estaba en el Liévano cuando el aguaceró se soltó con toda su furia, y allí tuve que resguardarme justo a los vendedores de maíz de la Plaza de Bolívar. Aunque tenía los zapatos empapados y todo parecía indicar que el día se había hechado a perder, el fenómeno fue sin duda sobrecogedor. Sin duda exagero, pero me recordó la primera vez que vi nevar. (Los amigos fotógrafos disculparán la calidad de la imagen, pero créanme que fue imposible lograr algo mejor).

jueves, noviembre 05, 2009

Día 11

Tan tranquila está la prometida esperando que sus pretendientes la desnuden, con la mirada incluso. En la calle Doce, entre carreras Octava y Novena, entre sombrererías y chicharronerías, sigue en pie "Moda's Jacky", cuyo eslogan es "Línea femenina". Ella parece esperar un príncipe, sin duda azul. ¿O será su búsqueda menos estricta?

miércoles, noviembre 04, 2009

Día 10 (Te manda saludos Roberto)


¿Qué significa el título de la novela "2666"? Hay una pista en la carrera Quinta.

martes, noviembre 03, 2009

Día 9

Por este preciso lugar circularán los articulados de la Tercera Fase del Tranmilenio. El asfalto saltará, los postes serán retirados, los cables enrollados. Mientras, las telas verdes de costal sintético le darán a las avenidas cierto aire de escena del crimen interminable. La franja de la fotografía, pensaba hoy revisando la imagen, además de presentar un asfalto en pésimo estado, muestra un piso cansado. Su textura de trocha de zona desértica hace pensar en decenios de trabajo ininterrumpido... hasta ahora. Gracias, piso de la Décima. (En la fotografía se aprecia principalmente el trecho entre las calles Veintitrés y Veinticuatro).

lunes, noviembre 02, 2009

Día 8

Tienen las torres en función de la ubicación del observador la tendencia a formar racimos. "Conjuntos" suena mejor, pero tiene el defecto de ignorar el aspecto orgánico de la relación. En los mejores casos recuerdan esculturas de arte contemporáneo. Ayudan, en todo caso, a ponerle orden a la ciudad que miramos


domingo, noviembre 01, 2009

Día 7

Recuerdo mis primeras salidas exploratorias por la ciudad. Debía de estar cursando noveno grado. Pese a haber recorrido cientos de veces esas calles, era sin duda la primera vez que observaba cientos de detalles. Entre ellos el reloj de la imagen. Me impresionó lo inusual. Pese a encontrarse en una zona tremendamente urbana (una cuadra más al sur de la Avenida Jiménez, alia "Eje Ambiental"), esa elegancia no es usual en el mobiliario de la ciudad. Es sobrio y armonioso. Muy poético además (¿no estaba yo leyendo por ese entonces una novela de Miller donde contaba que su primer texto había sido justamente para un reloj?). Pero no era funcional. Anoté con toda precisión la hora que señalaba en su descomposición. Eran las 3:29. Lo mismo que ayer... ¡Cómo no pasa el tiempo!